Dejarse domesticar
Aloha humanos, Estoy a punto de emprender una nueva aventura. Quedan días. Pocos. Y a estas alturas me encuentro como la gata de Schrödinger. Estoy de ambas maneras a la vez, y solo se sabrá cuál prevalece cuando por fin dé el último paso. Hace años que vivo entre dos mundos. Mi corazón pertenece a ambos lados y a mucha gente. Y con los años, y a pesar de las rarezas, ese sentimiento no ha hecho más que intensificarse. Vuelvo a hacer maletas y a viajar, pero así como una vez me fui alegre y risueña, esta vez el alma pesa un poco más, porque es mucho y muy bueno lo que una deja atrás. Sé que la vida me ha demostrado que partir no significa romper los vínculos. Tengo personas maravillosas a las que quiero profundamente y que han resistido el paso de los años, la presencia y la distancia. Y sé que seguirá siendo así. Pero hoy vengo a hablar de la amistad, del amor y de la familia. La tríada que, si existe en tu vida, creo que te permite descansar en paz. Me siento profundamente afortunada...
.png)
.jpg)
.jpg)

.jpg)
.jpg)